- DISTANCIA: 10,5 km
- ALTURA MÍNIMA: 932 m
- ALTURA MÁXIMA: 1.754 m
- ASCENSO ACUMULADO: 1.182 m
- MAPAS: 1051-IV y 1065-II / Escala 1:25.000 / I.G.N.
- SOLICITUD DE TRACK: sendericus@gmail.com
Desde hace tiempo tenía como asignatura pendiente conocer lo más recóndito de la cara sur del Torrecilla (1.919 m), enorme mole caliza situada en la Sierra de Tolox, máxima altura del Parque Natural Sierra de las Nieves y centinela del occidente andaluz.
Por fin, el sábado 19 de marzo de 2011, por invitación de Pepe, quien por asuntos personales se descolgó de la quedada, y con la compañía de Paco Muñoz, José María Vera y Manolo Millán, componentes al igual que Pepe del inquieto Club Espeleológico de Tolox, tanto Salva Moreno como un servidor disfrutamos de una jornada montañera inolvidable, en un inmejorable ambiente de camaradería y aprendiendo un montón de la sabiduría de Paco Muñoz, experto conocedor de cada palmo y recodo de la sierra. El amigo Paco no sólo se ciñó a guiarnos por la montaña, también nos ilustró con muchísimos topónimos que ponen vida, historias y usos a cada risco, cañada, colada, cerro, puerto o fuente.
La ruta, en síntesis, se inició en el estratégico Puerto Corona, donde dejamos aparcado el coche. Desde allí tomamos el sendero que bordea la sierra por las cañadas de las Palomas y Mingo. Pronto dejamos a nuestra derecha la vereda que sube por la loma del Pino hacia el Torrecilla y continuamos rodeando la profunda cañada de los Cazadores, llamada en su cabecera como de los Aserradores. Hacemos la primera parada en la Mesa, en cuyas cercanías se ubica la cuevecilla de la Mesa, una de tantas usada como abrigo por los pastores de Tolox, abocados de un tiempo acá y sin remisión al ostracismo impuesto por una sociedad globalizada que interesadamente ha decidido finiquitar el mundo rural andaluz y por ende, la ancestral y preciada cultura serrana.
Reflexiones aparte, nosotros seguimos gozando de un majestuoso paisaje, a pesar de la huella siniestra de los incendios forestales, que han arrasado miles de pinsapos y sabinas. Tras pasar por la cañada de las Cuevas, la zona más alta del arroyo de los Quejigos, accedimos a la colada de los Aviones, un andén sin más dificultad cercano al Riscal del Tío Rafael, donde paramos para desayunar.
Ahora, por una pedreras atravesamos las Cuevas Terrizas y descendemos profusamente para rodear los riscales del Palmichi y de la Sabina. En esos momentos circulamos por la zona más baja del recorrido, tanto que desde el Horno de las Caleras vemos muy cerca el carril del Puerto de las Golondrinas a Quejigales y el cortijo del Alcornocalejo. El siguiente tramo es el más duro y exigente en cuanto a esfuerzo físico, pues hemos de casi trepar por la Raja del Paso, un auténtico reventadero con un desnivel cercano a los 500 m, cubierto de gleras y pedregales inconsistentes, cortejado por un filar interminable de tajos. Al llegar a la Rinconada del Paso, hacemos un alto y tomamos un refrigerio bajo la sombra de las centenarias encinas que por aquí prosperan.
Caminamos ahora bajo los cantiles hasta llegar a una zona de cortados que sorteamos ayudados de pies y manos. Estamos ante el Paso del Cristiano, en el momento más álgido de la ruta. Aquí se siento uno sobrecogido por los enormes precipios que cortan el camino. ¿¿Y ahora por donde tiramos?? Paco, como maestro de ceremonias, nos indica por donde hay que escalar, hasta situarse en un andén abismal. Ya no hay vuelta atrás, el último escollo consiste en cruzar un pared de calizas lisas muy tendido que viene a caer a un tajo que es mejor no mirar. Superado el Paso del Cristiano, destensamos los nervios y con una manifiesta risa tonta, comentamos las sensaciones vividas.
Reanudamos la marcha por un terreno bastante agrio que nos lleva a subir y bajar, a veces escalando algunos cortados que, vivido lo vivido, nos parecen poca cosa. Atravesamos el canchal de las Monteses, paraje que muestra un magnífico dosel vegetal, donde destacan las sabinas y algunos pinsapos. Al fondo aparece la esbelta silueta del peñón del Alcazaba y el recóndito y aislado pinsapar de la Yedra.
Más arriba, en el puerto de las Boñigas hacemos otra parada y enfilamos el camino por un desdibujado senderillo hacia Puerto Alto, donde los quejigos de montaña toman protagonismo mientras vislumbramos cercano el Pilar de Tolox, lugar elegido para hacer el almuerzo.
Después de comer relajadamente, nos ponemos en marcha esquivando alguno de los neveros que resisten a las altas temperaturas, en dirección al cerro de los Valientes. Se llega hasta aquí sin más problemas. Seguidamente descendemos por la cañailla de los Piloncillos, así llamada por una piletas que almacenan el agua de lluvia. Este barranco más abajo es conocido como cañada de los Salaillos, por donde tuve oportunidad de subir hace algunos años.
Atravesando un paisaje dominado por los fenómenos cársticos, nos dirigimos hacia el puerto de los Oreganeros, disfrutando de unas panorámicas espectaculares al Picacho y a los tajos de Añicle y de la Caína. El descenso hacia Puerto Corona, que ya vemos abajo, es trepidante y sin darnos cuenta, completamos esta bonita ruta circular.


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En los primeros tramos vemos algunos esqueletos calcinados de pinsapos |
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Este enorme tronco muerto, situado como una barandilla junto a la vereda, corresponde con el que fue un pinsapo centenario |
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Desgraciadamente, no hay una regeneración del pinsapar, aunque esperanza ver otras zonas donde si aumenta la superficie de este abeto endémico de la Serranía de Ronda |
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Una parada para avistar el sendero que atraviesa la cañada de los Cazadores |
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En la cañada de los Cazadores vemos una muestra de lo que debió ser la vegetación antes de los incendios |
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Ahora pasamos bajo el esqueleto de un majestuoso pinsapo calcinado |
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Dejamos atrás la cañada de los Cazadores y la cueva situada bajo el sendero |
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Aquí vemos a Salva en la colada de los Aviones |
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Salva vislumbra el paisaje circundante |
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Aquí tenemos a Paco Muñoz, el jefe de la expedición |
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Este es el paraje de las Cuevas Terrizas visto desde el Riscal del Tío Rafael. Ahora tenemos que bajar y rodear el Riscal del Palmichi |
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Al fondo se ve Puerto Capuchino, donde confluyen cerro Abanto y Alcojona, uno peridotítico y el otro calizo |
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Abajo se ve el cortijo de Alcornocalejo |
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Entre el Abanto y el Alcojona cae el arroyo de los Quejigos, que junto al Cambullón de Vélez conforman la cabecera de Río Verde. Abajo, en el centro de la imagen vemos el techo, en forma de prado verde, de las cuevas del Moro, habitadas por el hombre hasta tiempos recientes |
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Este es el tramo final del durísimo ascenso por la Raja del Paso |
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Cierra el horizonte Sierra Palmitera |
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Nos aproximamos al Paso del Cristiano |
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Por estos entornos se ven encinas de grosor considerable. Crecen, aunque parezca inverosímil, en las rajas de los cortados |
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Disfrutando del espectacular paisaje dominado por los tajos |
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En algunos tramos del camino tenemos que trepar por las lajas calizas |
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Salva admira el paisaje montañoso que nos rodea |
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Esta es una perspectiva de la Raja del Paso |
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El grupo de amigos antes de acceder al Paso del Cristiano |
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Empezamos la aproximación |
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A la derecha del Alcojona se vislumbra la Nava de San Luis. También vemos el sendero de la Cuesta de las Lajas, vía de comunicación entre el valle del Río Verde y las tierras de Parauta |
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Una vez se sube por estas paredes, no hay vuelta atrás |
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Aquí vemos en este saliente a Paco y José María |
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Esta es la zona más delicada del Paso del Cristiano |
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Pasado el escollo seguimos avanzando. Ya vemos el Alcazaba y el pequeño pinsapar de la Yedra |
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Una parada en el puerto de las Boñigas |
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Por esta zona proliferan en abundancia las sabinas |
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Ya vamos rumbo de Puerto Alto |
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Desde Puerto Alto atisbamos el cerro del Pilar y el pilar de Tolox |
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Aún permanecen algunos neveros en estas alturas |
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Un grupo de monteses observan nuestras evoluciones |
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En la meseta de Quejigales se ven viejos quejigos de montaña |
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Después de comer en el pilar de Tolox, retomamos la marcha |
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Vamos camino del cerro de los Valientes |
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Y trasponemos a la cara este del Torrecilla |
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Entre los lajares vimos una víbora |
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A la parte alta de la cañada de los Salaillos la llaman cañailla de los Piloncillos por hallarse algunos pilones naturales como este de la imagen |
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Atravesamos un paisaje mayéstico, dominado por los precipicios y las manchas de pinsapar |
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Al fondo, a la izquierda vemos los tajos de Añicle y a la derecha el tajo de la Caína |
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El tajo de la Caína, en la linde de Tolox y Yunquera |
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Ya estamos en el puerto de los Oreganeros, dominando el valle del Guadalhorce y la bahía de Málaga |
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Tramo final de recorrido, con Puerto Corona y Cerro Corona en lontananza
NOS VEMOS EN LAS MONTAÑAS |
2 comentarios:
Muy buena ruta montañera Rafa, me gustaría hacerla algún día. Enhorabuena a todos, seguro que pasasteis un día redondo.
Efectivamente Badillo, fue una jornada muy bonita e instructiva.
A ver si coincidimos como el día del Torrecilla.
Un abrazo
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